El Pastor
Libni pastorea la primera iglesia metodista libre en Colombia desde hace mas de 10 años. El llamado del Señor para él tiene un enfoque en la plantación de iglesias y formación de lideres con el fin de alcanzar la nueva generación.
Desde su comienzo, la iglesia ha trabajado implementando programas de prevención y ayuda para la niñez desamparada y en alto riesgo social. Con el fin de dar continuidad a esta visión, se constituyó la Fundación para el Desarrollo y la Inversión Social en la Niñez (FINDESIN), la cual trabaja junto con la iglesia para llevar adelante los programas de ayuda social.
El Coordinador
Jacob Grady vino a Bogotá en octubre de 2006 con planes de quedarse por 2 años y ayudar la iglesia con el comienzo del hogar. ”Yo dejé mi pais pensando que tenía algunas ideas buenas para comenzar el hogar, pero con preocupaciones que no encontrara una comunidad de amistad allá,” dijo Jacob. Después llegar, supo que esas dos suposiciones fueron lo contrario. ”Inmediatamente, me aceptaron y sentí amado por la gente de la iglesia, pero cuando calculé el presupuesto para el hogar, me dió un susto. Yo empezé cuestionar, por ejemplo: “Necesitan que comer tanto?” y “No podemos tener agua corriente cada dos dias?”
Dos años y medio mas tarde, el Panal es un testimonio de la fielidad de Dios en responder a la oración y a nuestras necesidades. ”Ha sido una experiencia increible estar un participante en el trabajo del Señor por lo que cambia radicalmente las vidas de estas chicas,” dice Jacob.
La “Mamá”
Ruth Ramirez es una persona muy clave en el exito del hogar. Para esta posición, buscabamos a alguien con un corazon grande, una fe fuerte, y bastante energía para mantener un grupo de 10-15 niñas a la vez. Gracias a Dios, la encontramos a Ruth.
Viviendo en un apartamento atras del hogar con su hija Joanna, ella está atenta a las varias necesidades que tengan las niñas: las baña, veste, y desayuna cada mañana antes que empiecen hacer las tareas. Normalmente, las lleva a la cocina comunitaria cada día para almorzar y las recoge por la tarde despues de las clases. Por la noche, lee la biblia y ora con ellas y las alista para dormir. En adicion, tiene que ayudar con la lavandaria, el aseo, y la comida. No es una sorpresa la dificultad de reclutar a alguien para este puesto!
La Misionera
Keila Alejandra Orozco Pineda nació en un hogar evangelico; su padre fue pastor por muchos años, por lo que su madre le instruyó en el ministerio. Desde niña ella quiso ser maestra porque le gustaba la escuela dominical, entonces empezó a dar clases en la adolescencia.
Hace un año Dios le llamó para servirle en las misiones especificamente en el campo infantil. ”Dios puso en mi corazón una pasión por niños con problemas de familias desintegradas,” dice Keila. Al cabo de unos meses ella asistió a la conferencia misionera de la iglesia metodista libre en el Rancho Betania (Mexico) donde Jacob habló sobre FINDESIN y Dios ahi confirmó el llamado de ella. Se enamoró de esta institución: “Creo que es un ministerio hermoso donde uno puede dar todo el amor que hemos recibido de Dios y al mismo tiempo recibir tanto amor.”
Fue un largo proceso para poder llegar a Bogotá pero Dios abrió cada una de las puertas por las que debía pasar. Ahora dice que es una bendición estar alla con las 13 niñas; conocerlas ha sido una gran experiencia, y cada dia puede ver cómo Dos hace grandes cosas en ellas. Sabe que Dios la tiene en el lugar correcto y en el tiempo indicado. Dice ella, “Es mi oración que mi tiempo aqui sea de bendición para la vida de cada una de estas hermosas princesas.”
